Desde el CTML Zardacho envían un texto valorando las Colonias de Verano Oliver 2019, que se han desarrollado en los últimos meses en las instalaciones que del Centro Municipal de Tiempo Libre que gestiona Fundación Adunare en el Centro Cívico «Manuel Vázquez Guardiola» de Oliver.


A Yaye Mbaye todo el mundo le llama ‘Yambey’, aunque ella se ha bautizado como Noelia, como su educadora favorita. No para. Baila, dibuja, ríe y corre. Corre de un lado a otro. Le sobra energía. Karam anda cerca. Más pausado, hace y deshace torres de piezas de colores. Cuando se le cae su construcción se pone a hacer la siguiente como si su límite fuera el mismo cielo. María José reúne a un grupo de amigos- Organiza la próxima partida. Abre el armario y elige el juego que prefiere.

Al rato suena la música. Es la señal. Todos lo saben. Es la hora de recoger todo en su sitio y empezar la asamblea. Los educadores les reúnen de nuevo para contarles cuál es la próxima actividad o comenzar el almuerzo saludable.

Esta es una escena cotidiana, la rutina del día a día que, durante dos meses, julio y agosto, ha abarrotado el CMTL Zardacho del barrio Oliver. Las vacaciones no han supuesto el cierre de la actividad de este centro dinamizado por la Fundación Adunare. Las Colonias de Verano han vuelto a ser un éxito de participación y valoración y han cubierto la necesidad de ocio para los pequeños y de conciliación familiar para los padres y madres del entorno. 212 niños y niñas de Oliver, han participado en una iniciativa que por tercer año consecutivo ha incluido el servicio de desayuno y comida dentro de la propia instalación del Centro Cívico Manuel Vázquez Guardiola.

Las puertas se abrían a las 8:15 de la mañana para los más madrugadores y los últimos se marchan a las 17:00 cuando vienen a recogerlos sus familias. Durante cinco quincenas el grupo de trabajo de educadores, con el refuerzo de cinco nuevos profesionales, se encargaron de planificar y ejecutar talleres creativos y de cocina, manualidades, salidas al parque, excursiones, jornadas de piscinas, juegos deportivos y cooperativos, gimkanas, chapuzones… un sinfín de divertidas dinámicas y sorpresas con un calado educativo y fomentando la convivencia y la igualdad en un grupo inclusivo, multicultural y diverso.

El principal objeto de las Colonias de Verano es mantener abierto un espacio atractivo donde dar cabida a la infancia de Oliver durante la etapa estival, dando el relevo a los colegios y una alternativa de acogida de hijos de padres y madres trabajadores. En este sentido, se ha intentado satisfacer la alta demanda de las familias del barrio, priorizando a aquellas unidades con escasos recursos económicos y en riesgo de vulnerabilidad, realizando un seguimiento y coordinación con el departamento de Servicios Sociales y el PIBO (Plan integral del barrio Oliver).

En paralelo se ha reforzado la satisfactoria experiencia que arrancó hace dos años de proporcionar un servicio de desayuno y comedor. En total se han repartido 1.041 desayunos y se han servido 1.978 comidas entre los menores. La preocupación por ofrecer una alimentación equilibrada, sin fritos ni salsas, promoviendo el consumo de frutas, verduras y pescados, y apta para todas las culturas y religiones, ha sido la meta que se ha consolidado con la puesta en marcha de los ‘almuerzos saludables’ y el reparto de fruta en el parón del mediodía.

Los vecinos y vecinas de Oliver se han podido cruzar por sus calles con la fila de chavales con sus llamativos petos naranjas que durante estas cinco quincenas han pasado por las Colonias de Verano. Las visitas al parque Oliver para realizar juegos cada lunes y cada jueves, a la piscina del CDM Oliver todos los martes y viernes o las incursiones de los miércoles al patio del Colegio Público Fernando El Católico, donde se ha potenciado la herramienta educativa del deporte con hasta ocho disciplinas alternativas, ha hecho visible dentro de la comunidad la alegría de los más de 200 menores participantes.

Y como estamos en vacaciones también se ha aprovechado la oportunidad para conocer otros rincones de Aragón. Visitar un monumento medieval como el castillo de Loarre, lanzarse por las tirolinas y completar los vertiginosos circuitos del Parque de la Gabarda, ir al cine para disfrutar el estreno de ‘Toy Story 4’, conocer los animales y el trabajo de una granja… experiencias vividas y disfrutadas gracias a las Colonias de Verano de la Fundación Adunare, financiadas por el Ayuntamiento de Zaragoza.

Acaba el verano. La vuelta al colegio es un hecho. Las Colonias cierran hasta el próximo año con la satisfacción que da saber que los chicos y chicas se lo han pasado en grande y ha podido seguir aprendiendo jugando y conociendo. La actividad en el CMTL Zardacho continuará con la programación de actividades que se desarrollarán durante el curso escolar. Esto no puede parar.

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